Partió preparando kombucha para su hija, con la idea de mejorar su nutrición. Hoy, junto a su esposo, es dueña de Kombuchacha, una bebida que distribuye un cadena de supermercados y que se ha vuelto un éxito. Una bebida orgánica, vegana y sin gluten.

María Prieto es chilena, pero gran parte de su vida ha vivido en Europa. De fuertes convicciones, desde pequeña supo que quería dedicar su vida a la preservación del medio ambiente, involucrándose con animales y plantas. “Mi corazón es chileno, siempre tuve la idea de que todo lo que he aprendido afuera esté enfocado a lo que puedo hacer en Chile con mis conocimientos”, explica.

Activista por el reciclaje y especialista en agricultura biodinámica, desde hace un par de años que junto a su familia enfoca sus esfuerzos a una empresa dedicada a la comercialización de una bebida probiótica milenaria llamada Kombucha, hecha a base de una infusión de té o hierbas y azúcar de caña, que es fermentada por un cultivo de bacterias y levaduras, logrando un sabor parecido al espumante e ideal para cuidar el sistema inmune y digestivo.

Prieto conoció ese brebaje hace 10 años, mientras vivía sus primeros meses como madre primeriza, buscando una opción saludable para la alimentación de su familia. “Mi hija mayor, en ese momento, tenía 1 año y medio y era mañosa para comer. Yo tenía la suerte de estar en ese momento en Zurich con mi marido, que estaba haciendo un doctorado en eficiencia energética, tenía acceso a alimentación orgánica, pero ella comía muy poco”.

Luego agrega: “Yo trataba de hacer lo máximo posible para entregarle una buena alimentación, hasta que una amiga me recomendó darle de comer Kombucha; ella me regaló el primer kit para trabajarlo en la casa. A mi hija le encantó y sentimos el avance en su nutrición a través de una bebida milenaria que tiene un montón de beneficios”.

María Prieto destaca que en sus inicios su kombucha “era rica, pero no deliciosa”. Con el tiempo fue mejorando la técnica y aumentó incluso la variedad de sabores. Pese a que en ese momento no pensaba comercializar su receta, sus vecinos le compraban bebidas caseras de vez en cuando, llevando el líquido en una botella de vodka reciclada.

No fue hasta que Antonio Sánchez, su esposo chileno y actual socio del emprendimiento, cambió la cerveza por la kombucha para tomar durante las tardes, luego del gimnasio, que vio el potencial de la bebida. Prieto tendría que volver a Chile junto a su familia para recién pensar en ver al té de hongos como un potencial negocio.

En su regreso al país, Prieto y Sánchez decidieron irse lejos de la capital y eligieron el Lago Caburgua, en Pucón, para dar el punto de partida a lo que llamaron Kombuchacha.

Una bebida con valores

Cuando llegaron a vivir al sur de Chile, la profesional siguió explorando la kombucha. Ella admite que para llegar a la actual bebida que se encuentra en negocios locales y grandes cadenas se dieron “una serie de fenómenos muy rápidos”. “El interés de la kombucha casera llamó la atención en Caburgua: unos vecinos la ofrecieron en su cafetería para dar a probar y conocer el producto”.

Prieto, con una basta experiencia en el mundo de los alimentos, a principios de 2018 fue llamada a participar de un proyecto llamado Fork, página web con servicios de delivery que ofrece platos preparados para todos los días, frescos y sin conservantes.

“La gente de Fork probó Kombuchacha para conocer el por qué de su relevancia en mercados como Estados Unidos y Europa. Ellos dijeron, sin exagerar, que era la más rica que habían probado”. Fork quería contar con la receta de María y prepararla en masa. Ella junto a Antonio dejaron de lado todos sus compromisos laborales para prepararse los 9 meses que tenían para tener el producto en un envase.

En febrero de 2018, la pareja junto a asesores externos lograron sacar adelante el producto que logró un impacto inmediato por parte de sus atributos.  Con agua del sur de Chile y una botella reciclable y con diseño de 500ml, el emprendimiento llamó la atención de la clientela.

Pese a sus cualidades, Kombuchacha se sustenta en base a 3 pilares fundamentales para mantener el proyecto: 100% natural, ya que todas las decisiones que se toman como equipo pensando el impacto que provoca la bebida al medio ambiente, eligiendo siempre a productores orgánicos certificados; 100% viva al ser una bebida que mantiene las cualidades del producto ya que no es pasteurizada, por lo que todos sus beneficios están vivas y disponibles. La más importante para Prieto es 100% justa, que significa cuidar a todas las personas desde el campo hasta el consumidor, en un trato en que la empresa mantiene sus códigos de conducta, preocupados de la trazabilidad y buenas prácticas humano/laborales en su producción y la de cada uno de los ingredientes.

Bebida de moda con proyección

Actualmente, Kombuchacha es comercializada en sus cuatro sabores -Arándano, Original, Cedrón y Té Verde- por la cadena de supermercados Jumbo (a un precio sugerido de $2.699), luego de una serie de conversaciones entre Prieto y los empresarios. Ante el trabajo colaborativo logrado, ella cree que “las grandes cadenas están mirando hacia el futuro de la alimentación”. Y se explaya: “Las tendencias de los consumidores apuntan hacia el bienestar de los animales y los seres humanos. Yo tengo una visión de las cosas importantes, que el retail con los consumidores pueden lograr: tenemos el poder de elegir y cambiamos la balanza, formamos el mundo decidiendo qué compramos”.

El avance, según su cocreadora, se debe a  “la energía enfocada” al máximo a dicho proyecto. “Con Antonio le hemos dado 24/7, todo el conocimiento, toda una búsqueda y un enfoque absoluto. Había hecho otros negocios, tengo hermanos emprendedores, pero tan estudiado como éste, nunca”.

En primera instancia, el equipo se compuso de un técnico en alimentos, una microbióloga y una nutricionista, expertos en diferentes áreas que permitieron asesorar para tomar decisiones rápidas y seguras. Son 13 profesionales a cargo y 11 viven en el sur, todos ellos buscando crear la bebida natural y hecha con ingredientes orgánicos: vegana, sin gluten, lactosa ni preservantes.

Por ahora, los esfuerzos de María y su equipo están en posicionar la marca a nivel local, esperando poder llegar a mercados inexplorados en Latinoamérica. Ante el desconocimiento general del brebaje, María Prieto no se impacienta: “Nosotros queremos poder llegar a todos lados, no solo a quienes conocen la kombucha, sino a aquellos que dicen que no comen bien, logrando aportar con una bebida 100% natural”.

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